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Lo que nunca conseguí yo, lo han resuelto en 10 días
Un adolescente que vino este verano desde Madrid llevaba un corte de pelo muy extraño: rapado por todas partes excepto la parte trasera que lo llevaba largo. Era la primera vez que acudía a nuestros cursos y, supongo que ante los avisos que se dieron el primer día, lo único que no pudo quitarse fue el pelo.
Se le veía muy interesado por el curso y deseaba de todo corazón participar en él. De hecho venía de bastante lejos y ya tenía los 16 años, por lo menos. Cuando le comenté que quizá nuestro peluquero le podía arreglar un poco el pelo, sonrío y se fue sin ningún problema con el peluquero que se lo dejó todo homogéneo y bien.
Terminó el curso de 10 días y se fue a su casa muy contento y emocionado por todo lo que había aprendido y disfrutado allí. A los dos días me llama su padre muy contento, dándome las gracias porque habíamos conseguido en poco tiempo lo que él no había logrado.
Esto me hizo pensar que los padres somos a veces un poco blandos con nuestros hijos. Si marcamos las normas desde un principio y marcamos esas pautas con claridad y autoridad, nunca tendremos problemas. Si no le damos importancia a estas cosas pequeñas: un día es un pendiente, otro es un piercing; otro, un mechón púrpura y cuando quieres darte cuenta, ya no puedes hacer nada. Sé valiente y córtalo desde un principio.
En ningún momento se le obligó a cortarse el pelo, se le animó a hacerlo y comprobó que los demás cumplían. No grites a tus hijos. Háblales con cariño y con seguridad. Que no te vean dudar. Ellos lo agradecen mucho y en casa hay una mayor armonía. Se consiguen muchas cosas por las buenas que por las malas.
Como sale el tema del pelo, quiero comentar otro caso muy llamativo de una familia , con su padre con pelo largo y coleta y con los dos hijos igual. De nuevo, el primer día comentamos con tranquilidad y con seguridad las normas de disciplina y entre ellas la del pelo. El primer día siempre paso por los distintos grupos saludando a los veteranos y conociendo un poco a los que vienen por primera vez. Aprovecho para repasar el uniforme y los pequeños detalles que he comentado anteriormente. A los que llevan el pelo largo, les hago algún comentario y también noto que muchos han aprovechado para cortárselo antes de venir. Les felicito por lo cómodos y fresquitos que están.
A los dos días aparecen los dos hermanos con el pelo cortísimo. Eran otros. Estaban muy contentos. Les felicité por la decisión y ellos enseguida me dijeron: Estamos muy cómodos ahora porque para jugar al fútbol es un rollo y sobretodo en verano. Menudo calor que pasas. Yo sonreía y pensaba en la capacidad que tiene este deporte para conseguir cosas inimaginables.
Los padres somos casi siempre los culpables
Pero he de comentar que no todo han sido victorias.Me doy cuenta de que muchas veces la culpa es de la madre. Esos niñosde 9 años que parecen niñas porque a su madre le parece que está másguapo. En realidad está siendo un poco egoísta. Primero que no es unniño pequeño. Es un niño. Segundo que el pelo largo exige unos cuidadosespeciales que obligan a éste a tener unas obligaciones que no sonnormales (recuerdo aquella madre que me decía que su hijo no se duchabaporque luego saldría con el pelo mojado y se resfriaría). Cuando elchico salía del vestuario con el pelo mojado la madre sacaba el peine yunos líquidos especiales y se ponía a peinarle y a arreglarle el pelo.Los demás chicos se miraban asombrados.
También recuerdo esteverano el comentario de otro chico rubio que decía que no se podíabañar en la piscina porque el pelo se le pondría verde con el cloro.Impresionante. ¡Hasta que punto hemos llegado.! Y todo por unasatisfacción personal de la madre.
Hemos de tener cuidado conlo que hacemos con nuestros hijos porque son muestras de cariño, malenfocadas. Como casi siempre, los padres somos los culpables de casitodo lo que les pasa a nuestros hijos.
Han pasado por el PlanMarcet niños con el pelo largo que parecían niñas ayudados un poco porsu fisonomía. Los problemas que nos encontramos en el día a día no hayquien los soporte: más de una vez he tenido que advertir a los demásdel grupo que no se metan con él y que no le llamen niña pero ¿son losniños culpables de todo esto? Sufren mucho y continuamente recibenmensajes no muy agradables de sus compañeros. Conseguimos reducirlopero no hacemos milagros. ¡Cuántos problemas se solucionarían evitandoestos ridículos planteamientos!
El mal ejemplo de los famosos
 Posiblemente no tenemos muchos jugadores famosos que puedan servir de modelo a nuestra juventud pero los hay. Si tu le preguntas quién es tu jugador favorito a un niño, te responderá que es Cristiano Ronaldo o Pujol o quién sabe qué personaje. Si te pones a examinar a esas personas te das cuenta que nuestros hijo no tienen nada que imitar excepto una cosa: lo bien que juegan al fútbol. Pero como los medios de comunicación convierten en ídolos a esos jugadores, nuestros hijos los imitan en todo: sus regates, sus formas de celebrar el gol, sus gestos y por desgracia su forma de llevar el pelo, la camiseta siempre por fuera, sus protestas… todo lo malo. Cuando me comentan que ellos llevan el pelo largo, yo siempre les respondo que no se fijen en estos modelos porque no tienen nada que aprender de ellos. Les digo que por desgracia, esos jugadores no han tenido la suerte que tienen ellos de haber recibido una buena educación.
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